FUENTE: Catherine Vincent / Le Monde para La Nación, (www.lanación.cl)
Las razones por las cuales las ballenas azules “cantan” siguen siendo poco comprendidas. Pero eso no es todo: se ha descubierto que las ballenas azules cantan hoy en una tonalidad más grave que en los años 60… sin que nadie comprenda verdaderamente por qué.
De misterio en misterio: es así, a veces, como avanza el conocimiento. La única certeza es que en el océano, ópticamente poco penetrable pero acústicamente muy transmisor, la comunicación sonora juega un papel esencial. Entre los cetáceos, los delfines han desarrollado un sistema de eco-ubicación que cubre las frecuencias altas y muy altas (de 20 a 150 kilohertz) mientras que las ballenas utilizan más bien las frecuencias bajas (de 12 hertz a 8 kilohertz) para emitir gritos y gruñidos.
En cuanto al canto de las ballenas, ha sido por largo tiempo considerado la especialidad de la ballena gibada: ninguna otra especie lo practica de manera tan variada y continua. Pero los avances logrados en los últimos años en materia de grabaciones submarinas permitieron confirmar que otras especies de ballenas también se dedicaban a esta actividad vocal. Entre ellas, la Balaenoptera Musculus, llamada más corrientemente ballena azul, el más grande de todos los mamíferos (25 metros de largo en promedio) y quizás de todos los animales que han existido sobre la Tierra.
De allí, sin duda, la impresionante potencia de su canto (cerca de 190 decibeles, más que un avión de pasajeros a reacción), que se propaga a grandes distancias: por lo menos un centenar de kilómetros, a veces mucho más si encuentra en el océano canales acústicos.
¿Por qué los machos tienen cantos de tanto alcance? Como la mayoría de los cetáceos, la ballena azul, que se encuentra en todos los océanos del mundo, se alimenta en verano en las regiones polares y se reproduce en el invierno en regiones más templadas. En el transcurso del año, sus representantes recorren por lo tanto miles de kilómetros y suelen encontrarse muy alejados unos de otros.
Sistema de comunicaciones
La mayoría de los investigadores coinciden en estimar que la potencia de sus cantos tiene como primera función constituir un sistema de comunicaciones eficiente, a falta del cual a machos y hembras les costaría encontrarse en la temporada de amores. ¿Les permiten igualmente estos cantos señalar su identidad y su posición geográfica? Al ser a menudo emitidos de manera repetida, según “patrones” específicos de emisión, ¿representan ellos una forma de comunicación esencial para las actividades sociales de las ballenas, como entre los mamíferos terrestres y los pájaros? Las hipótesis son numerosas, pero aún no hay confirmación.
Es en este contexto que los estadounidenses Mark McDonald y John Hildebrand, al comparar los cientos de cantos grabados desde los años 60, descubrieron que las ballenas azules los emitían en tonalidades cada vez más graves.
El fenómeno, afirman estos científicos en la revista Endamgered Species Research, es idéntico en todos los océanos del planeta, constante y relativamente regular. El fraseo y las unidades de base que componen el canto han permanecido sin cambios; sólo la frecuencia ha bajado. Mientras hace 40 años era de alrededor de 22 Hz, hoy ha caído a 15 Hz entre la población del Pacífico norte (la que mejor estudiaron ellos), es decir una baja de 32%.
¿Se debe invocar, para explicar esta evolución, a la contaminación sonora de los océanos? ¿O bien la dinámica de las poblaciones (reducidos a unos centenares en los años 60, los efectivos de la ballena azul, declarada especie protegida en 1966, se habrían elevado a más de 5 mil individuos) es lo que autoriza a los machos a cantar en forma más grave y menos fuerte? ¿O serán nuevas estrategias reproductivas, al encontrar ahora las hembras más atractivos los cantos graves?
Mark McDonald constata: “No tenemos la respuesta. Sólo tenemos una gran cantidad de datos”.
marearoja.cl