La Universidad de Chile y el dolor del Bicentenario
La Universidad de Chile vive con profunda tristeza y consternación el momento de dolor que atraviesa Chile y que aflige a millones de compatriotas.
Nuestro primer mensaje es para acompañar, de palabra y obra, a las familias de las víctimas y a quienes se han visto despojados dramáticamente, durante y después del terremoto, de los frutos de una vida de trabajo, desvelos y sueños.
En esta hora de emergencia nacional hemos puesto todas nuestras capacidades académicas y profesionales, así como nuestra infraestructura y recursos humanos, a disposición del país para hacer frente a las urgencias más acuciantes producidas por esta catástrofe que nos recuerda una vez más nuestra precaria condición de país sísmico.
La historia nos recuerda que cuando Chile enfrentó su peor catástrofe humanitaria, luego del sismo de Chillán en 1939 con un resultado 30 mil pérdidas humanas, el país tuvo coraje y visión para asumir políticas públicas con vocación nacional para recuperar la base productiva, ampliar las oportunidades que ofrecía el desarrollo tecnológico y modernizar y masificar la educación y la salud. Esas políticas públicas instalaron la fe pública como norma superior, lo que permitió enfrentar en mejores condiciones nuevas catástrofes, como la de Valdivia en 1960.
La Universidad de Chile contribuyó decisivamente con tecnologías, pero especialmente a través de sus egresados, a moldear este nuevo Chile que se reconstruyó con celeridad, pero también con modestia y sobriedad. Ello se hizo con investigación y con trabajo profesional de alto nivel en un conjunto de disciplinas que continúan hasta el día de hoy con su labor pionera al servicio del país.
La Universidad de Chile, la primera y más antigua institución de educación superior de Chile, hace un llamado a la solidaridad nacional, a los espíritus constructivos y unitarios, y a una posterior reflexión para que esta crisis permita surgir con mayor fortaleza y proyectar al país.
Para ello y acorde con nuestro sentido humanista, republicano, abierto a todas las ideas y con profunda vocación pública, reiteramos nuestro irrestricto compromiso con Chile en este trance dramático con que nuestra República enfrenta su Bicentenario, reiterando nuestra voluntad y disposición a seguir siendo parte fundamental en el proceso de reconstrucción de nuestra infraestructura física y de nuestro tejido social, bases indispensables para asegurar y restituir los atributos que han hecho a Chile un país respetado y reconocido en el mundo entero.
Santiago, 3 de marzo de 2010
marearoja.cl